Celebrando una plaga apocalíptica


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1 Celebrando una plaga apocalíptica El 500º aniversario de la sublevación luterana por John Vennari El Papa Francisco participará en una ceremonia conmemorativa del 500º aniversario de la sublevación protestante. El Bollettino del Vaticano del 25 de enero anunció: El Santo Padre Francisco irá a Lund, en Suecia para conmemorar el 500º aniversario de la Reforma. Su Santidad Francisco tiene la intención de participar en una ceremonia conjunta de la Iglesia católica y de la Federación mundial luterana para conmemorar el 500º aniversario de la Reforma, que tendrá lugar en Lund, Suecia, el lunes, 31 de octubre de El Papa dirigirá el servicio de culto común con los líderes luteranos: el presidente de la Federación Mundial Luterana (LWF), Obispo Dr. Munib A. Younan, y el Secretario General de la LWF, Rev. Dr. Martin Junge. Se realizado en la catedral de Lund, una catedral medieval mantenida por los luteranos desde la década de 1530 hasta el presente. Al inicio del Siglo XX, San Maximiliano Kolbe avisó que El ecumenismo es el enemigo de la Inmaculada. 1 Los Papas anteriores al Vaticano II fueron unánimes en condenar aquel ecumenismo que ha sido alimentado desde el Concilio, porque en la práctica coloca la única Iglesia verdadera, establecida por Cristo, al mismo nivel de las religiones falsas. La locura de la práctica actual del ecumenismo será ilustrada con una observación más próxima del archi-hereje Martín Lutero y de la devastación que ha provocado. Plaga de langostas El capítulo 9 del Apocalipsis abre con una terrible visión de San Juan: El quinto ángel tocó la trompeta; y vi una estrella del cielo caída en la tierra, y diósele la llave del pozo del abismo. Y se abrió el pozo del abismo, y subió del pozo un humo semejante al de un gran horno: y con el humo de este pozo quedaron oscurecidos el sol y el aire; y del humo del pozo salieron langostas de la tierra, dióseles poder, semejante al que tienen los escorpiones de la tierra. (Apoc. 9:1-3) 1

2 Por qué razón el liderazgo católico de hoy daría honor a Martín Lutero, un hombre cuyas ideas religiosas retorcidas lo han llevado a rechazar la verdadera Iglesia, negar su propio sacerdocio, y enseñar que la Misa es una abominación peor que el burdel más repugnante? Devotos comentadores bíblicos católicos de los últimos 500 años han visto en esta visión una predicción de Lutero y de su sublevación protestante. El Padre Herman Bernard Kramer, en su The Book of Destiny, explicó: Lutero abrió en verdad el abismo y desencadenó contra la Iglesia toda la furia del infierno. Por eso, los intérpretes modernos casi unánimemente ven a Lutero en esta estrella caída. 2 El Padre Kramer indica el eminente comentador de las Sagradas Escrituras Cornelius a Lapide como habiendo así concluido. 3 Toda la descripción de las langostas, explicó el Padre Kramer, cabe hasta el mínimo detalle en los reyes y príncipes que establecieron por la fuerza la herejía del Siglo XVI. Y continua: Cuando Lutero propuso su doctrina herética e inmoral, el cielo quedó como si fuese obscurecido por humo. Se esparció muy rápidamente por ciertas regiones de la tierra, e hizo avanzar príncipes y reyes que estaban ansiosos por despojar a la Iglesia de sus bienes. Compelieron a los pueblos de sus dominios y en los territorios robados a la Iglesia a aceptar las doctrinas de Lutero. Los proponentes del protestantismo hicieron traducciones 2

3 falsas de la Biblia e indujeron al pueblo a seguir sus errores, probando aparentemente por la Biblia (en sus propias traducciones) la rectitud de sus doctrinas. Era todo engaño, mentira e hipocresía. Católicos malos y débiles, flojos y tibios, indiferentes y no practicantes, y los que habían dejado de recibir instrucción completa fueron así engañados; y estos, viendo ahora la Iglesia católica a través de este humo de error, viniendo del abismo, y contemplando una caricatura retorcida de la verdadera Iglesia, empezaron a temerla y a odiarla 4. Cuanto a Lutero, él hizo todo para instigar al odio contra la Iglesia [católica] en los corazones de sus seguidores. 5 El Padre Kramer explica: Los príncipes de Alemania aceptaron entusiastamente el luteranismo para hacerse jefes espirituales de las iglesias en sus dominios y para saquear a la Iglesia. Su pretendida jurisdicción en asuntos espirituales era usurpación En Dinamarca, en Noruega y en Suecia los Reyes impusieron el luteranismo al pueblo por el poder de la espada y por la mentira, engaño e hipocresía. Dejaron los altares en las iglesias e hicieron que sacerdotes apóstatas usasen las vestiduras y adornos exteriores de la Iglesia católica para engañar al pueblo. Aplastaron la Fe católica por medio del terrorismo, declarando ser crimen y traición permanecer católico. Cada monarca se hizo a si mismo jefe espiritual de la iglesia en su reino. Encargaron pretendidos historiadores de falsificar la historia para crear odio contra la Iglesia en los corazones de las personas. Fingieron probar la verdad del luteranismo con traducciones falsas de la Biblia hechas por Lutero y por otros, y por interpretaciones de ella, aún más falsas. Aquellos príncipes y reyes eran las langostas que aparecieron en la visión de San Juan. Tenían dientes de leones para dar miedo a los católicos tibios y llevarlos a la sumisión. 6 El Comentario de Haydock a la Biblia de Douay Rheims contiene una explicación semejante de Apocalipsis 9:2: Lutero y sus seguidores propagaron y defendieron sus doctrinas nuevas con tal calor y violencia que provocaron en toda parte sediciones e insurrecciones de lo que parecieron gloriarse. Lutero alardeó de esto abiertamente. Os quejáis, dijo él, que por nuestro Evangelio el mundo está haciéndose más tumultuoso; y yo respondo, gracias a Dios por eso; yo quería que estas cosas fuesen así, y ay de mí si esas cosas no fuesen tal. 7 El Comentario dice además que el sol se oscureció en efecto, porque la luz de la Fe fue oscurecida por la vasta herejía del protestantismo. El venerado Redentorista Padre Michael Müller elucida cómo estas reformas protestantes apagaron la luz de la verdadera Fe: ellos disecaron la Fe católica hasta a reducirla a un mero esqueleto; cortaron la realidad del Cuerpo y Sangre de Cristo en la Sagrada Eucaristía, el divino sacrificio cristiano ofrecido en la Misa, la confesión de los pecados, la mayor parte de los sacramentos, los ejercicios penitenciales, varios de los libros canónicos de las Sagradas Escrituras, las invocaciones a los santos, el celibato, la mayor parte de los Concilios Generales de la Iglesia, y toda la autoridad presente en la Iglesia; pervirtieron la naturaleza 3

4 de la justificación, afirmando que sólo la fe justifica al hombre; hicieron de Dios el autor del pecado, y mantenían que la observancia de los Mandamientos era imposible. 8 Monseñor Joseph Clifford Fenton, eminente teólogo estadounidense, observó con justicia que la alegada Reforma de la Iglesia de Martín Lutero consistía en un esfuerzo para que las personas abandonasen la Fe católica, y renunciasen a ser miembros de la única y verdadera Iglesia militante del Nuevo Testamento, para seguir sus enseñanzas y entrar en su organización. 9 Fue esta la sublevación luterana, arrancar a millones de almas de la única y verdadera Iglesia de Cristo, y probablemente entregar a millones al fuego infernal eterno. La sublevación protestante no es nada para celebrar! En el presente clima ecuménico, los hechos encima mencionados reciben poca difusión, porque los católicos ecuménicos consideran estas verdades como una vergüenza. Mucho de lo que santos, teólogos y la Iglesia misma han enseñado sobre los errores y peligros del protestantismo no son mencionados, o entonces explicados como ignorancia patética de una era pasada. Gracias al Vaticano II, la Iglesia supuestamente ha superado su posición juvenil de Contra-Reforma que se basaba en la mentalidad del gueto de fuera de la Iglesia católica no hay salvación. El católico ecuménico ha abandonado efectivamente al verdadero Dios del Catolicismo para servir al falso Dios del ecumenismo y del diálogo inter-religioso. Quema las doctrinas anti-protestantes de la Iglesia como holocausto a la nueva divinidad. Lutero, el hombre Tomemos, por ejemplo, lo que católicos fieles han observado acerca de Lutero. David Goldstein, el entusiasta católico convertido del judaísmo, a quien llamaron un San Pablo del Siglo XX, comentó acertadamente: El padre de la primera iglesia protestante [Lutero] cambió el versículo 28 del 3º Capítulo de la Epístola de San Pablo a los Romanos para adaptar su doctrina de que la fe cristiana sin obras cristianas es suficiente para la salvación: Defendemos que el hombre es justificado sin obras, apenas por la ley de la fe. A uno de sus seguidores, que se quejó haciendo objeciones a esta perversión del texto sagrado, Lutero le dio un frio consuelo: Si algún Papista te aborrece con esa palabra ( apenas ), dile inmediatamente: El Dr. Martín Lutero quiere así: Papista y burro son la misma cosa. (Amic. Discussion, I, 127). 10 Goldstein continúa explicando la brutalidad de la sublevación luterana: Los soldados de los príncipes masacraron a los campesinos, saquearon las iglesias e impidieron el culto católico público. De esta manera se hizo del luteranismo la doctrina de la primera iglesia protestante la Iglesia de Estado de Alemania (1520). 11 Goldstein señaló además que Lutero negó la fuerza obligatoria de la ley moral: Debemos sacar el Decálogo de nuestra vista y del corazón (De Wette, IV, 188), y 4

5 también, Si Moisés intenta intimidaros con sus estúpidos Diez Mandamientos, decidle inmediatamente: Ve y dile eso a los judíos (Works, Wittenburg, ed. V, 1573). 12 Lutero, que era un sacerdote ordenado y religioso consagrado, rompió licenciosamente su voto de celibato para con Dios y se casó con una monja, que también había hecho un voto de celibato. Sobre las enseñanzas degradadas de Lutero, Goldstein observó: Los escritos de Lutero sobre asuntos de sexo son el opuesto a las cosas decentes. Sólo encontramos recomendaciones de él en escritos socialistas de amor libre. En ellos, los escritos lascivos de Lutero le ganaron la distinción de exponente clásico de sensualismo saludable (Bebel, Woman, pág. 78, Nueva York, 1910). A través de los siglos, hubo inmoralidades que desgraciaron muchas veces el ministerio cristiano, pero Lutero tiene la distinción poco envidiosa de haber defendido los pecados del sexo como necesarios. 13 Uno de los mayores deshonores de Lutero fue haber dado autorización a Filipe Landgrave de Hesse, para tener dos esposas al mismo tiempo. La licencia fue firmada por Lutero, Melanchthon, Bauer y otros cinco predicadores protestantes. 14 Y es esta degeneración que los dirigentes de nuestra Iglesia católica intentan celebrar por el 500º aniversario de un hombre que pasó la vida envileciendo la revelación cristiana. Pero eso no es sorprendente. Hemos visto una locura semejante en 1983, cuando una alta personalidad de la Iglesia católica alabó a Lutero por su profunda religiosidad, 15 expresando así una apreciación pública sin restricciones a un hombre cuyos puntos de vista religiosos deformados lo han llevado a rechazar la verdadera Iglesia, a negar su sacerdocio y a enseñar que la Misa era una abominación peor de que el burdel más repugnante. 16 Donde no hay odio a la herejía, no hay santidad Olvidado en este vórtice ecuménico está el hecho de que el protestantismo es una herejía, y la herejía es pecado. En el orden objetivo, es un pecado mortal contra la Fe que envía almas al infierno por toda la eternidad. El respectado Padre Frederick Faber explicó que la herejía es el pecado de los pecados, la cosa más repugnante de todas que Dios condena en este mundo maligno Es la polución de la verdad de Dios, que es la peor de todas las impurezas. Así, observó el Padre Faber, donde no hay odio a la herejía, no hay santidad. 17 De la misma manera, Santo Alfonso de Ligório se refirió al deber de combatir la herejía, porque esta mata nuestras almas y a las almas de los otros: La herejía ha sido llamada gangrena: Se esparce como gangrena (2 Tim, 2:17). Así como la gangrena infecta todo el cuerpo, la herejía infecta toda el alma la mente, el corazón, el intelecto y la voluntad. También es llamada peste; porque no sólo infecta la persona contaminada, sino también otros que se asocian a ella. En verdad, la propagación de la peste en el mundo hirió más la Iglesia que la idolatría. 18 5

6 Pero para los líderes católicos de hoy, la herejía del protestantismo ya no es un problema. Ellos no tendrán amor a la doctrina católica? Si tuviesen, se opondrían públicamente a las herejías protestantes que la desfiguran. No tendrán amor a las almas? Si tuviesen, no pretenderían que un protestante puede ser salvo manteniéndose en su religión de origen humana, que está llena de errores contra la doctrina expresa de Nuestro Señor Jesucristo. El protestantismo; una sublevación contra Dios Nada de esto interesa para ecumenistas tal como el Obispo Brian Farrell, del Vaticano, que ya se piensa conmovido en 2017, y pide un estudio profundo de lo que la Reforma significaba y que ha significado a través de los siglos y que hoy significa de hecho Pero no necesita aventurarse a otro estudio profundo más, visto que uno de los mayores Papas de la historia ya ha aclarado lo que significa la Reforma. El Beato Papa Pio IX reconoció con toda razón al protestantismo en todas sus formas como una sublevación contra Dios, por ser una tentativa de sustituir una autoridad humana en vez de la autoridad divina, una declaración de independencia de la criatura con relación a Dios. 19 Esta sublevación contra Dios ha tenido consecuencias profundas. Las consecuencias de la sublevación luterana El gran historiador católico Hilaire Belloc hizo notar que la herejía no sólo afecta el individuo como también tiene un impacto social negativo. 20 Belloc nos recuerda que el hombre tiene que vivir y ordenar su vida de acuerdo con una creencia o algún sistema de creencias. Y si su creencia fuese torcida y alejada de la verdad revelada por Dios, él ordenaría su vida de acuerdo con eso. Así, cuando grandes masas de gente caen en la herejía, y viven de acuerdo con ella, toda la estructura de su sociedad cambiará, alejándose del Programa Divino de Nuestro Señor. Creará un ambiente que no es apropiado para vivir la gracia santificante, una sociedad donde el mal es institucionalizado. Por ejemplo, gracias a la herejía protestante, hemos legalizado el divorcio en la sociedad. Gracias a los anglicanos de la Conferencia de Lambeth en la década de 1930, legalizamos la anticoncepción. Gracias al protestantismo en general, como ha señalado el eminente Padre Denis Fahey, hemos tenido una subida desproporcionada del poder del Estado. Y esto es porque el protestante no considera su iglesia como una autoridad establecida por Cristo para enseñar y gobernar a todos los hombres. Según los protestantes, Cristo nunca fundó una tal Iglesia. Así, para los protestantes, la mayor autoridad en la tierra es el Estado. El resultado inmediato de esto fue aumentar el poder de los príncipes y de los gobernadores en los países protestantes, lo que ha dado origen al Absolutismo del Estado, y hasta lo que fue llamado el Derecho divino de los Reyes. 21 A la medida que los reyes y jefes seglares ganaban poder temporal debido al protestantismo, el Reinado social de Cristo entró en descenso. 6

7 Santa Teresa de Ávila llamó el luteranismo esa miserable secta Protestantismo: la sentencia de muerte de la Cristiandad Cuando rezamos en el Padre Nuestro Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo, rezamos para que se establezca el Reinado Social de Jesucristo, en que Estados, Gobiernos e instituciones sociales basan sus leyes de lo que está cierto o errado en lo que el Evangelio enseña que está cierto o errado, y en lo que la Iglesia católica de Nuestro Señor enseña que está cierto o errado. Es esto a lo que se llama la Cristiandad. La organización de Europa en el Siglo XIII, a pesar de sus variados defectos derivados de las debilidades humanas, efectuaba la realización concreta de este Plan divino. El Padre Fahey escribe: Los principios formales del gobierno social ordenado en el mundo, la supremacía del Cuerpo Místico, fueron comprendidos y generalmente aceptados. Sin embargo, explica el Padre Fahey, La sublevación luterana, preparada por el culto de antigüedad pagana en el Renacimiento ha llevado a la ruptura de esa orden. 22 7

8 He aquí el verdadero legado del protestantismo, el destrozar del Reinado Social de Cristo. En primer lugar, el protestantismo rechaza toda la noción de una Iglesia visible establecida por Cristo para enseñar, gobernar, santificar y dar culto al Padre en Su nombre. Para el protestante, no hay Iglesia visible, es apenas el protestante aislado y su Biblia. No hay una autoridad eclesiástica externa a la que el protestante deba obedecer para obtener la salvación. Si el protestante individual está en desacuerdo con la interpretación que su ministro hace de las Sagradas Escrituras, puede adoptar una propia y hasta fundar su propia secta para propagar sus elucidaciones bíblicas. En efecto, es de este modo como todas las sectas protestantes han comenzado. Así, los protestantes no tienen una Fe divina recibida del Cielo a través de una Iglesia docente establecida por Nuestro Señor. Sino que el protestantismo es simplemente racionalismo. El individuo decide por sí mismo como irá a interpretar la Biblia, o que interpretación de que denominación le agrada más. Esto lleva necesariamente a una multiplicación indefinida de sectas. Llevado a su última conclusión, señala el Padre Fahey, esto daría origen a tantas Iglesias cuantos individuos haya. 23 Por su propia naturaleza, el protestantismo genera una fragmentación sin fin. Nuestro Señor Jesucristo, Que es la Sabiduría misma, nunca establecería un sistema tan inestable. Esta multiplicación de sectas ha escandalizado tanto al sabio protestante inglés Dr. Walton que él aplicó el Capítulo 9 del Apocalipsis al protestantismo, coincidiendo así, sabiéndolo o no, con la exegesis católica: El abismo sin fondo parece haberse abierto, desde donde se levantó un humo que oscureció los cielos y las estrellas, y salieron langostas con aguijones, una raza numerosa de sectarios y herejes, que han renovado todas las antiguas herejías y a su vez inventaron muchas opiniones monstruosas. Éstas han llenado nuestras ciudades, aldeas, campos, casas, y hasta también los púlpitos, y llevan con ellas a las pobres personas llevadas al abismo de la perdición. 24 El Padre Müller empleando las palabras de San Pablo, llama a estas sectas humanas obras de la carne. Como tales, están sujetas a la corrupción de la carne. Una de las primeras consecuencias de la doctrina del juico privado que el individuo decide por sí mismo cómo interpretar las Sagradas Escrituras es una especie de deificación del hombre, que es el principio fundamental de la Masonería: el hombre autónomo decide todo por sí mismo, sin referencia a una Iglesia docente que opera en nombre de Dios. El Padre Fahey cita el escritor protestante Herman, que explica el modo humanista en que los protestantes creen: Poco importa que nosotros [protestantes] estemos de acuerdo con los católicos sobre ciertos puntos de doctrina cristiana. Lo que es desagradable para nosotros en la Iglesia católica no es aquello en lo que los católicos creen, sino sobre todo la manera en 8

9 cómo creen. La gran diferencia entre Roma y nosotros es que nosotros no podemos tolerar una fe que no tenga una convicción autónoma. 25 El Padre Fahey observó que el hombre autónomo, que decide por su propia autoridad lo que irá a aceptar del Evangelio que Dios Mismo nos ha venido a entregar, ya está bien a camino de su auto-deificación. Y, como ya fue mencionado, la deificación del hombre es la doctrina fundacional de la Masonería. No cabe duda de que la masonería es producto del protestantismo. El Padre Michael Müller lo dice con esta declaración: El principal espíritu del protestantismo, pues, ha sido siempre declarar a todos los hombres como independientes de la autoridad divina de la Iglesia católica romana y sustituir esta autoridad divina por una autoridad humana. 26 Sobre el mismo asunto, citamos de nuevo el Beato Papa Pio IX, que ha llamado al protestantismo una sublevación contra Dios, siendo una tentativa de colocar una autoridad humana en el lugar de una autoridad divina, una declaración de independencia de la criatura con relación a Dios. 27 En resumen, la Revolución Francesa, que se basó en la deificación masónica del hombre, es resultado directo de la sublevación protestante. El secularismo sin Dios, el indiferentismo religioso y el libertinaje moral que resultaron de la Revolución Francesa pueden mirar al protestantismo como su verdadero padre. Esto es el legado escaldado que nuestros eclesiásticos van a celebrar cuando abran su mejor champán en la fiesta de 2017 para celebrar el quinto centenario de la herejía catastrófica de Lutero. Esa miserable secta Santa Teresa de Ávila llamó al luteranismo esa miserable secta, 28 y estableció su primera fundación de monjas carmelitas descalzadas en Ávila para ayudar a curar este terrible mal dando algún consuelo a Nuestro Señor. Así, dijo Santa Teresa, estando nosotras todas ocupadas a interceder por los líderes de la Iglesia y por los predicadores y teólogos que la defienden, podemos, con la mejor de nuestras fuerzas, ayudar a este Señor mío, Que es atacado con tanta crueldad 29 Podemos apenas imaginar como Santa Teresa de Ávila habría reaccionado ante los católicos juntándose con los protestantes para celebrar el quinto centenario de la sublevación luterana. Pero qué importa lo que Santa Teresa pensaría? Para los católicos ecuménicos, bailar sobre las sepulturas de los santos es el ritual necesario de su nueva religión. NOTAS: (1) Entrada del Diario, con fecha de 23 de abril de Citado del Padre Karl Stehlin, The Immaculata Our Ideal (Varsovia, Te Deum, 2005), pág

10 (2) Padre Herman Bernarad Kramer, The Book of Destiny, (primera edición de 1955, nueva edición por Tan Books, Rockford, Illinois, 1975), pág Vale la pena anotar que el Padre Kramer llevó más de 30 años para escribir este libro sobre el Apocalipsis. (3) (Cor. a Lapide, pág. 201, Nota 1 ma), Ibid. (4) Ibid, págs (5) Kramer, pág (6) Ibid, págs (7) The Douay-Rheims New Testament with a comprehensive Catholic commentary compiled by Rev. Father Geo. Leo Haydock (nueva edición por Catholic Treasures, 1991), pág (8) Padre Michael Müller, C.SS. R, The Catholic Dogma [New York: Benzinger Brothers, 1888], pág. 35. La siguiente cita del Lutero mismo demuestra su perversa doctrina: Los Mandamientos de Dios son todos igualmente imposibles (De Lib, Cristo, t. ii, fol 4). Ibid, pág. 36. (9) Monseñor Joseph Clifford Fenton, The Council and Father Kung, American Ecclesiastical Review, septiembre de (10) David Goldstein, Campaigners for Christ Handbook, [Boston: Catholic Campaigners for Christ, 1931], págs (11) Ibid, pág (12) Ibid, pág (13) Ibid. (14) Ibid, y también Padre Müller pág. 37. (15) Tristemente, fue el Papa Juan Pablo II quien alabó Lutero por su profunda religiosidad. Cf. Pope praises Luther in an appeal for unity on Protestant anniversary, New York Times, 6 de noviembre de (16) Sobre el Santo Sacrificio de la Misa, Lutero dijo que ningún pecado de inmoralidad, ni hasta homicidio involuntario, robo, asesinato y adulterio, era tan prejudicial como la abominación de la Misa papista. Dijo además que prefería antes tener una casa de inmoralidad o ser ladrón que haber blasfemado y calumniado a Cristo durante quince años por decir Misas. Luther, por Hartman Grisar, S.J. (traducción al inglés Herder), Vol. 2. pág. 166; Vol 4. pág 525. (17) Del Padre Faber, The Precious Blood. (18) Santo Alfonso de Ligorio, The History of Heresies, Traducción al inglés tomada de la edición Nº1-2 de 2000 de Christ to the World (Roma) en la primera parte de la publicación en serie del texto del libro. (19) Citado de Müller, págs

11 (20) Consulte Belloc, The Great Heresies. (21) Cf. Padre Denis Fahey, C.S.S.P, The Mystical Body of Christ in the Modern World, (primera edición por Regina Publications, Dublin, 1935; nueva edición del Christian Book Club of America, 1987). Este tema es desarrollado en el Capítulo III. (22) Ibid, pág. 10. (23) Ibid., pág. 12. (24) Citado de Müller, pag. 33. (25) Citado de Fahey, pág. 13 (énfasis añadido). (26) Müller, págs (27) Ibid. (28) Santa Teresa de Ávila, The Way of Perfection, traducción al inglés de los Benedictinos de Stanbrook, [primera edición de 1911; nueva edición de Tan Books, 1997] pág. 5. (29) Ibid, pág