Proyecto Educativo Institucional


Save this PDF as:
 WORD  PNG  TXT  JPG

Tamaño: px
Comenzar la demostración a partir de la página:

Download "Proyecto Educativo Institucional"

Transcripción

1 Proyecto Educativo Institucional Colina, Agosto de 2010

2 Proyecto Educativo Institucional (PEI) Colegio San José de Chicureo I. Introducción El Proyecto Educativo del colegio San José de Chicureo, sintetiza elementos relevantes del modelo pedagógico inspirado en el Padre José Kentenich, fundador del movimiento apostólico de Schoenstatt, quien desarrolló una pedagogía basada en la experiencia de su fecunda vida. El mundo educativo que participa de sus fundamentos, así como nuestro Colegio San José de Chicureo, retomó sus principios aplicándolo al contexto escolar. Nuestro PEI, es por tanto el marco de referencia sobre el cual se desarrolla el quehacer pedagógico del colegio. Sus principios rectores deben permear el currículum de tal manera que permitan alcanzar los objetivos que se ha propuesto conseguir para su comunidad educativa. El Colegio San José de Chicureo nace en 1998, cuando numerosas familias del Jardín Infantil Chicureo pidieron a su directora, señora Verónica Aguirre, que la línea pedagógica fuertemente marcada por una atmósfera familiar de calidez y acogida que favorecía el desarrollo integral de sus hijos, diera paso a la fundación de un colegio. Ante esta petición que se vio como una voz de Dios -, se invitó a la Comunidad de los Padres de Schoenstatt a que asumieran este proyecto en una función inspirativa de manera que el futuro colegio fuera construido bajo el pensamiento pedagógico del P. José Kentenich. Al ser motivados por los sacerdotes de Schoenstatt a dar curso a la iniciativa, se dio inicio a una serie de reuniones con los matrimonios interesados en el proyecto, quienes además de afirmar su confianza en él, se comprometieron a participar con diversos aportes, ya sea en la gestación del proyecto arquitectónico o como inversionistas. Gracias al apoyo de varias familias y al cuidado amoroso de la Divina Providencia, el Colegio San José abrió por primera vez las puertas de sus salas de clases en marzo del Después de dos años de funcionamiento a un costado del Jardín Infantil, el colegio se trasladó el año 2002 a un amplio terreno en el barrio Piedra Roja de Chicureo, donde se encuentra emplazado actualmente; contando en este lugar con un terreno de 5.8 hectáreas. Hoy, este proyecto se ha hecho realidad materializado en un moderno colegio que imbuido de la pedagogía Kentenijiana, se apronta a cumplir sus primeros 10 años de vida. El colegio integra en su currículum un plan de estudio académico formativo que se desarrolla por medio de metodologías activas el cual propende al desarrollo de sus alumnos, la formación constante de los profesores y las familias como un todo integrado. Con ello el colegio se compromete a una educación de calidad acorde con las exigencias de los tiempos y al mandato que brota de su Proyecto Educativo.

3 II. Nuestros Principios Antropológicos: Desde la pedagogía kentenijiana, nuestro proyecto educativo destaca los siguientes principios antropológicos, como los fundamentales para la formación integral del alumno que quiere formar: - Un ser único. El colegio entiende a cada miembro de la comunidad escolar como reflejo único y original de la presencia de Dios en medio nuestro, regalo y expresión de su gracia. Se desea que cada niño y joven conozca sus capacidades y desarrolle la excelencia de sus propios talentos. - Un ser orgánico. Una personalidad integral, que es capaz de incorporar los distintos ámbitos de la vida a una existencia auténticamente plena. Todo ámbito encuentra su plena realización en esa integración. Es una opción por destacar -por sobre otras realidades- un ámbito de la realidad que ayude y estimule a crecer hacia los otros ámbitos. Lo orgánico es convergente e integrador; complementario e interelacionador. Tiene siempre bajo la vista la totalidad y no sólo la parcialidad de los procesos de desarrollo. En este contexto, las capacidades de las personas forman un todo que se complementa entre sí y juntas, sirven para el enriquecimiento de la propia persona y de la comunidad, apuntando a la realización del hombre nuevo en la nueva comunidad. - Un ser vinculado. Los vínculos son lazos permanentes y cargados de valor que, desde lo interior, constituyen fuente y fuerza en nuestro aprendizaje del amor. Especialmente los vínculos a las personas, los lugares y los ideales se convierten en vigas maestras de nuestro desarrollo. En último término queremos vínculos fuertes a Dios, a los demás y a la creación entera. El hombre nuevo en la nueva comunidad es el hombre vinculado con Dios, su entorno y la comunidad que lo rodea en el crecimiento paulatino en su red de vínculos. Queremos que el hombre formado en nuestro colegio descubra la presencia de Dios, el amor a los hombres y a la creación. Construya vínculos naturales y sobrenaturales. 1 - Un ser responsable. Fruto de la conciencia de ser vinculado es la responsabilidad que se asume por uno mismo, por el otro y por el entorno. La creación es regalo y tarea a la vez, en toda su rica variedad y diversidad. Nos educamos para asumir la tarea de plasmar la presencia de Dios en todos los aspectos de la vida. Así entendida la responsabilidad, implica la tarea de formar hombres y mujeres comprometidas con su mundo y su tiempo. 1 El Hombre Nuevo para la Nueva Comunidad.

4 III. Nuestros Principios Pedagógicos: En nuestra pedagogía distinguimos principios pedagógicos que por su efecto iluminador la llamamos estrella. Se refieren a las formas fundamentales del proceso pedagógico, están referidas al medio y vehículo que proporcionan la base para el aprendizaje. Una forma integradora para la comprensión de esta figura, que como colegio hemos adoptado, puede traducirse en el siguiente modelo: 2 - Respecto a la finalidad o meta: Pedagogía de los ideales. - Respecto a los medios: Pedagogía de las vinculaciones y de la alianza. - Respecto a la actitud del educador: Pedagogía de la confianza y libertad. - Respecto al camino o proceso: Pedagogía de movimiento. Las estrellas son por tanto, la pedagogía de ideales, pedagogía de vinculaciones, pedagogía de alianza, pedagogía de confianza, pedagogía de movimiento. 3 (p. 119; Pedagogía para el educador católico, 1950) 1) Pedagogía de ideales. Una pedagogía del ideal, es la pedagogía que, partiendo de los anhelos profundos del educando y de sus perspectivas de intereses, se dirige a la conquista de los más altos ideales. Ella está orientada a la capacidad que tiene el ser humano de intervenir responsablemente en su comunidad, aportando lo mejor de sí mismo y realizando en plenitud el proyecto de su propia vocación humana y cristiana en respuesta a las preguntas existenciales: Quién soy?, De dónde vengo?, A dónde voy? Es una pedagogía benévola hacia el hombre y el alma humana, que apuesta por lo positivo y lo bueno en el actuar de la persona; poder valorarse desde su propia realidad, conducir lo bueno, mostrar caminos, tomar motivaciones. Percibir los propios impulsos, talentos y revisarlos, observarse desde su identidad y llevarla hacia una plenitud. 2) Pedagogía de vinculaciones. Es la pedagogía que propicia las relaciones de los alumnos entre sí, con sus educadores, con su entorno, y con el Dios de la VIDA, estableciendo vínculos internos y externos sanos y profundos que serán la base para un desarrollo armónico de la persona. La conciencia de sabernos integrados en una red de vínculos acrecienta la identidad de familia, ayuda a un desarrollo pleno e integral de la persona. Las actitudes que brotan de estos vínculos despertarán en el alumno el anhelo por la conquista de los más altos valores, y marcarán la visión que tenga de la sociedad y del mundo. 2 Reflexión Sobre la estrella de la pedagogía de Schoenstatt. Padre Miguel Rocha Las formas fundamentales de nuestra educación residen en el triple mensaje de Schoenstatt: La fe práctica en la divina providencia, la alianza de amor de Dios con la criatura, el estar poseído por la misión divina. En su aprovechamiento pedagógico, las formas pedagógicas de nuestra pedagogía se denominan: educación en la fe, educación en el amor, educación en la misión y en el apostolado (Pedagogía para el educador católico, 1950, p. 119.)

5 3) Pedagogía de alianza. En la Alianza encontramos al hombre y a Dios, la naturaleza y la gracia, respondiendo a la armonía entre lo humano y lo religioso. El hombre es agente activo de la educación. En la Alianza, Dios viene en ayuda del hombre, se adapta al mundo para poder entrar en diálogo con él. En alianza con Dios, el hombre recibe de Él la fuerza, las orientaciones, el sentido y la motivación para el proceso de cambio. Como actor del proceso recibe toda posibilidad de "autoeducarse. 4 4) Pedagogía de confianza y de la libertad. Nuestra pedagogía parte del supuesto que el educando es participe de su desarrollo personal y es acompañado en su proceso académico y formativo en el cual él es gestor y artífice. Es la pedagogía que basada en el respeto y la confianza depositada en el ser único y original de cada educando y a sus procesos de crecimiento, desarrolla en plenitud todos los ámbitos de su personalidad (intelectual, afectivo - volitiva, física, social, artística y espiritual). Se trata de ganar confianza y brindar confianza, de despertar la corresponsabilidad, actitud esencial para crecer en este proceso, como persona autónoma y creadora, por tanto, el ambiente educativo es clave: 5 la capacidad de acogida y de diálogo, despertando una motivación en el alumno que fomente su creatividad y responsabilidad por el trabajo bien hecho infundiendo seguridad hacia la capacidad de desplegar el máximo de las potencialidades. Junto con lo anterior, es fundamental el desarrollo del principio de libertad. Con este principio se desarrolla la educación para la autonomía. "Tenemos que formar hombres que sepan decidirse por sí mismos, impulsados desde adentro, y que aprenden a obedecer a su conciencia." 6 (P. J. Kentenich, 1931) 5) Pedagogía de movimiento. Consiste en movilizar valores de acuerdo a la perspectiva de intereses de las personas. Es una pedagogía que afirma los valores vivos en la persona y en la comunidad, que actúa a partir de ellos, integrándolos en los valores e ideales superiores del Evangelio y de la espiritualidad schoenstattiana. 7 4 Por medio de ello, el alumno integra su desarrollo vital en una dimensión que trasciende lo meramente humano para enraizarla en el mundo sobrenatural de la Alianza de Amor con la Madre y Reina tres veces admirable de Schoenstatt. El organismo de Alianza es la concreción espiritual del organismo de vinculaciones y el seguro de su existencia. 5 El ambiente educativo que se quiere lograr se distingue por el espíritu de familia, el clima de alegría, la capacidad de acogida y de diálogo, despertando una motivación en el alumno que fomente su creatividad y responsabilidad por el trabajo bien hecho. 6 P. J. Kentenich,

6 IV. Declaraciones fundamentales que iluminan el camino como colegio. IDEAL Vinculados para un mundo nuevo. VISIÓN Formar hombres y mujeres, que descubriendo su identidad, sean vinculados, gestores de una comunidad familiar, comprometidos con su mundo y su tiempo; bajo la conducción de María y el espíritu San José. MISIÓN En unión con la familia y basados en los principios pedagógicos kentenijianos, educar y promover una experiencia comunitaria centrada en el alumno, respetando las diferencias individuales y desarrollando el máximo de sus potencialidades logrando la excelencia académica y formativa que les permita ser constructores de vida. V. OBJETIVOS ESTRATÉGICOS Partiendo de los principios fundamentales que lo sustentan, nuestro colegio distingue 4 ámbitos respecto de los cuales ha formulado sus Objetivos Estratégicos: 1) FORMATIVO: - Desarrollar en los alumnos del colegio, personalidades auténticas y libres, jóvenes confiados y decididos, con motivación y convicción propia; personalidades marcadamente femeninas o masculinas, promoviendo grandes ideales conducentes a un proyecto de vida, comprometido con el destino de su sociedad, su tiempo y su historia. - Despertar en cada miembro de la comunidad, la valoración y el cultivo de los vínculos con la familia, con sus compañeros, y con la comunidad de su colegio; en un correcto sentido de amor y corresponsabilidad, proyectando dichos valores a todo contexto relacional. - Cultivar una relación de amor con Dios, María y San José, que se traduzca en actitudes de vida. 2) ACADÉMICO: - Desarrollar en los alumnos el máximo de sus capacidades intelectuales poniéndolas al servicio de su propio aprendizaje y del de los demás. - Fomentar en los alumnos el sentido estético y la apreciación artística desarrollando las habilidades necesarias para su desempeño. - Promover una cultura deportiva y de autocuidado. - Alcanzar un alto nivel en el manejo del inglés y en el uso de tecnologías que requiere el mundo actual. - Lograr en los alumnos un rol protagónico en su aprendizaje favorecido por la propuesta de metodologías activas.

7 - Ser un colegio actualizado en cuanto a conocimientos y tendencias de innovación pedagógicas. - Ser un colegio abierto e inserto en nuestra sociedad aportando con nuestro sello al desarrollo educacional de nuestro país. 3) COMUNITARIO: - Cultivar un sentido de pertenencia e integración, en la cual toda la comunidad educativa participa en una misión común, promoviendo espacios de reflexión y de trabajo colaborativo. - Crear un ambiente familiar, que propicie una atmósfera donde todos experimenten acogimiento, alegría, respeto y solidaridad. - Promover un sentido crítico que permita la toma de decisiones libre y responsablemente, en la cultura en que nos toca vivir. - Incentivar la participación y el compromiso con la Iglesia y nuestro país, de manera de realizar un aporte que refleje el mensaje de Cristo. 4) GESTIÓN ESCOLAR: - Implementar mecanismos de diagnóstico formales e instancias de vinculación con los alumnos y sus familias, socializándolos para responder a las necesidades y expectativas de la comunidad, a partir del modelo pedagógico kentenichiano. - Asegurar una estructura organizacional eficiente, promoviendo un liderazgo directivo orientado por competencias, potenciando los mecanismos de gestión y canales de comunicación, a través de un estilo de autoridad pedagógico kentenichiano, orientado en función del mejoramiento continuo de los procesos. - Desarrollar políticas de selección y formular un plan de desarrollo docente, implementando programas de capacitación, evaluación de desempeño y promoción del liderazgo pedagógico, fortaleciendo con un adecuado apoyo institucional el estándar y compromiso de los profesores al proyecto educativo institucional. - Establecer instancias de planificación institucional, elaborando informes de autoevaluación y planes de desarrollo, que determine los objetivos estratégicos, planes de acción, objetivos específicos, políticas y manuales de procedimiento, en los ámbitos directivo, docente, administrativo y financiero, evaluando periódicamente el cumplimiento de las metas institucionales con índices de gestión e indicadores académicos. - Implementar mecanismos de aseguramiento de la calidad educativa, gestión de los procesos y estándar de la infraestructura, evaluando anualmente la propuesta curricular, apoyando administrativamente la gestión educativa y optimizando la asignación de los recursos, alineado con la misión y visión institucional. - Desarrollar un sistema de análisis y evaluación de los resultados institucionales en los ámbitos académicos, administrativo y financiero, que considere parámetros del medio interno y externo, a corto, mediano y largo plazo, los que a su vez promuevan los procesos de toma de decisiones y mejoramiento del desempeño organizacional, orientados según el proyecto educativo institucional.

8 VI. Perfil del alumno que queremos formar El Colegio San José de Chicureo, por medio del desarrollo de sus procesos formales e informales: formativos, pedagógicos y metodológicos formulados en el currículum y su plan de estudio, espera formar un alumno que al término de su escolaridad se destaque por alcanzar los siguientes atributos e ideales: 1. FORMATIVO Un hombre y una mujer libre y original, que movido por ideales y firmes convicciones, busque con sencillez y generosidad hacer la voluntad de Dios en alianza con María. Que a semejanza de San José obedece y respeta a la autoridad y a todos sus semejantes. Confiando en los demás y en si mismo, pone al servicio de la comunidad su proyecto personal. Desde su vivencia familiar y comunitaria, establece vínculos sólidos, que le permiten proyectarse en el mundo y en la sociedad con la tarea de gestar este espíritu y dar testimonio de solidaridad, de empatía y de compromiso con los demás. Movido por un espíritu de trabajo, responsabilidad, excelencia y sencillez, se compromete con su tiempo y su historia, para alcanzar una clara comprensión del mundo que lo rodea, desarrollando una fuerte conciencia social y ecológica que complementan su actuar y su misión de vida. 2. ACADÉMICO Un hombre y una mujer que en constante aprendizaje y conocimiento de si mismo, adquiere una valoración e interés por el saber y desarrolla al máximo sus potencialidades, alcanzando un claro nivel de pensamiento lógico, crítico, analítico y reflexivo. Adquiriendo las herramientas propias del trabajo en equipo, la capacidad organizativa y el desarrollo de la creatividad, es capaz de enfrentar de diferentes formas la solución de los problemas, emprender proyectos y plantearse nuevos desafíos. Su buen nivel comunicativo, le permite presentar propuestas innovadoras y el desarrollo de su capacidad de asombro lo capacitan para emprender investigaciones científicas y sociales incorporando los elementos formativos adquiridos. El desarrollo de la sensibilidad artística le permiten la valoración y la apreciación estética hacia el respeto por la belleza y el patrimonio. Por medio del conocimiento de si mismo, adquiere correcta conciencia del valor de la salud y el autocuidado. El currículum diverso le otorga múltiples herramientas para adentrase al mundo del conocimiento, despertar su vocación, permitiendo la elección profesional desde una fuerte convicción y sentido de vida.

9 VII. Perfil del educador San José Para alcanzar el desarrollo del alumno que el Colegio San José de Chicureo se ha propuesto formar, es necesario que cuente con profesionales convencidos del espíritu y propósito animado por nuestro PEI. Para tal efecto es necesario que nuestros educadores desarrollen la conquista de los siguientes atributos e ideales: Educar es servir desinteresadamente a la vida que hay en el otro para que se desarrolle hacia la plenitud de sus posibilidades (Padre José Kentenich) Por su permanente contacto con los alumnos, los docentes, después de sus padres son los agentes más influyentes en su proceso de formación. En su vocación de maestro, tienen el desafío de dar testimonio no sólo de palabra, sino más bien con la fuerza de su ejemplo de personal, consecuente y coherente, manteniendo un trato directo, respetuoso, vinculante y ejerciendo una conducción firme y clara. El profesor o profesora se compromete con un sentido de servicio con los valores del PEI aportando lo mejor de sí, se esfuerza en concretarlos en su vida y en su relación con los demás, especialmente con los alumnos(as). Es un comunicador de la verdad y del amor de Dios y responsable en la realización de este Proyecto con una visión orgánica. Ama su trabajo, cree en la educación y en la capacidad de aprender de sus alumnos(as) respetando su originalidad. Es comunicador de cultura en la perspectiva de la fe por lo que su vocación tiene una proyección social, ya que contribuye a la formación orgánica de la persona, y a su inserción en la sociedad. Por esto, el profesor es creativo, innovador y entusiasta; busca formas de actualizarse y perfeccionarse para así promover un aprendizaje motivador en sus alumnos(as). Posee equilibrio emocional; promueve su auto educación y la de sus alumnos(as). Es optimista, lo que permite que transmita una visión esperanzadora de la vida, desarrollando procesos de construcción de valores pues cree profundamente en el ser humano. Por esto, ha de saber comprender, acoger, escuchar, aconsejar y ser justo. El profesor crea y promueve trabajo en equipo, logrando de este modo el trato amistoso de los docentes, compartiendo sus experiencias en un ambiente de solidaridad y lealtad fortaleciendo las relaciones personales, en un clima cálido de respeto a la autoridad, dispuesto a dejarse conducir y pedir ayuda. En su relación con los padres y apoderados logra un estilo de comunicación y apertura para apoyarlos y acompañarlos en la educación de sus hijos(as) dentro de un clima exigente y afectuoso.

10 VIII. Perfil de las familias del Colegio San José Las familias de nuestro colegio son fundamentales para el éxito de nuestro proyecto educativo, por lo que en esta instancia planteamos el perfil de aquellas familias que serán un aporte para la educación de sus hijos. Padres abiertos al crecimiento en la fe, a vivir y cultivar los principios que la Iglesia promueve y proclives al desarrollo pedagógico conforme al estilo kentenichiano. Que asumen ser los primeros educadores de sus hijos, estando presentes en la vida de ellos, respetando su originalidad, promoviendo el desarrollo espiritual, intelectual, afectivo, social y físico de sus hijos. Padres con un sentido de autoridad, cercana y clara que a través de su ejemplo promueve el valor de la obediencia a las autoridades y normas del colegio y comunidad. Que desarrollan la autonomía de sus hijos, permitiéndoles equivocarse, valorando sus éxitos y haciéndoles ver sus fracasos como una oportunidad de crecimiento. Familias con espíritu de colegio que se comprometen con el PEI, identificándose con los principios y valores de éste y con un profundo sentido de lealtad hacia las autoridades del colegio. Que fomenten el vínculo entre las familias acogiendo a todas sin hacer distinciones. Con anhelo de construir juntos y ser parte activa del espíritu comunitario y familiar. IX. Perfil del directivo del Colegio San José Quienes dirigen el colegio, son personas profesionales, que cuentan con la confianza y aprobación del directorio. Han sido elegidas porque están comprometidas con los valores y principios formulados en el PEI y su quehacer se moviliza desde un profundo sentido de misión. Su tarea principal será por tanto la de liderar y dirigir el Proyecto Educativo Institucional. El desarrollo de sus funciones involucra un alto grado de autonomía; prestigio académico; gestión administrativa; gestión operativa; manejo de personal y relaciones interpersonales con directivos, profesores, alumnos y apoderados. Ejerce su autoridad bajo la convicción que conduce hombres y mujeres a quienes acompaña en su crecimiento y desarrollo, por tanto, se compromete con ellos y se hace corresponsable del trabajo de quienes se les ha encomendado. Desde un modelo de padre, corrige evalúa y toma las decisiones. No perdiendo de vista el bien general de la organización, ejerce un liderazgo basado en el vínculo personal y cercano, firme y decidido, que ilumina desde su ejemplo. El ejercicio de su autoridad permite a los demás miembros de la comunidad educativa sentirse parte y responsables del logro de la Misión del Colegio.

11 X. Perfil del personal administrativo del Colegio San José Al personal administrativo le cabe una función de apoyo dentro de la Comunidad Educativo, debiendo tener iniciativa, calidad profesional y capacidad para integrarse al trabajo en equipo. Desde este punto de vista, es corresponsable del Proyecto Educativo. Es un comprometido con los valores del evangelio, es generoso en su entrega y colaboración con el colegio. Es acogedor en el trato con los demás miembros de la Comunidad Educativa, mantiene buenas relaciones humanas, es colaborador, oportuno y eficaz. Es leal en sus acciones y con respecto a aquellos con quienes trabaja; contribuye a formar un equipo de trabajo unido, fuerte y cohesionado, es discreto en lo que concierne a la información que posee en relación a su trabajo. XI. Perfil del auxiliar del Colegio San José La labor de este estamento es de colaboración para toda la Comunidad y por lo tanto, debe hacerlo como lo hizo y ejemplificó San José, el carpintero, en forma honesta, alegre, responsable y comprometida, porque San José es nuestro patrono sirviendo de inspiración para nuestra labor educativa. Es responsable con sus obligaciones, tiene buena disposición para el trabajo, es activo, dinámico y creativo en su quehacer diario. Es partícipe, como otro agente educador, dentro de la Comunidad. Siente la necesidad de crecimiento a través de una formación permanente. Está comprometido con el Proyecto Educativo del Colegio, con espíritu de servicio y de iniciativa, que lo hace sentirse parte del proceso y orgulloso de desempeñar sus funciones en la Comunidad Educativa. Tiene una autovaloración positiva y optimista.

12 ANEXOS (Comprende todos los textos que respaldan la sustentación del PEI) TEXTO 1: EL TIPO DE HOMBRE QUE NUESTROS COLEGIOS QUIEREN FORMAR Padre Mario Romero Hay una concepción del hombre que guía toda la acción de nuestros colegios. Ella será expuesta a continuación a partir de tres aspectos centrales desde los cuales se desprenden muchísimas otras características. Cada uno de estos aspectos ha de ser visto en relación a los otros, pues no constituyen parcelas separadas sino expresiones de una misma comprensión del ser humano. Todo lo que queremos exponer tiene como fundamento una visión cristiana del hombre y los acentos propios de la pedagogía del P. José Kentenich. Desde allí han de ser entendidos. 1. PERSONA El hombre en sí: contemplamos a cada ser humano como persona. a. Un ser único. Lo propio de la persona es que desarrolla su existencia desde una interioridad. En su condición de sujeto, la persona es protagonista de su propia historia. Posee un espacio interior. Este núcleo personal no lo produce la propia personan, menos aún, es producido por otros. Es simplemente un don. En realidad es un misterio que viene de Dios. Ese núcleo personal hace a cada uno inagotable e inmanejable para los demás. Cada persona es una realidad que no conocemos del todo ni debemos manipular. Ante cada persona y su misterio sólo cabe en primer lugar la actitud del respeto. Dios crea a cada persona con rasgos originales. Nos ha guiado siempre como educadores una seria preocupación por la originalidad de cada niño, por sus talentos y su propio desarrollo. Hemos querido promover su propia actividad y su capacidad de decidir y realizar. Hemos acentuado el valor de cada uno y hemos querido hacerlo sentirse importante y amado. La originalidad encierra inmensas potencialidades. Cada niño ha de desarrollarse buscando la excelencia de todos sus talentos. Enfrentamos, por una parte, el desafío de que cada uno descubra y desarrolle los dones especiales que Dios ha puesto en sus manos, y también, por otra parte, el desafío de que él alcance la mayor plenitud posible en todos los campos de la existencia humana. Consideramos que es esencial en una verdadera educación despertar al educando a la vida de la inteligencia que se orienta en la búsqueda de la verdad y el bien objetivos en todos los ámbitos del conocer humano. La personalidad desarrolla así un carácter contemplativo, y su razón y su voluntad van conduciendo a la comunión con Dios y al encuentro con la belleza y el sentido de todo lo creado. b. Un ser libre. En nuestro actuar pedagógico tiene relevancia una correcta comprensión y práctica de la libertad. (Sobre ello hay un estudio escrito con ocasión de la elaboración de la disciplina del Colegio, de fecha 18 de Septiembre de 1998). Nuestros niños han de crecer como hombres libres, capaces de poseer su vida, conducir su historia y donarse a sí mismos en un acto pleno de amor. Frente a un mundo masificante ha de surgir la personalidad cristiana típica ( nadie me quita la vida, yo la entrego libremente, dice Jesús), que con capacidad de decisión y fuerza de realización puede generar un mundo nuevo. En este sentido queremos conducir hacia una sana autonomía. La libertad ha de ser educada. Siempre hemos definido cultivo del espíritu como la educación para el correcto uso de la libertad, donde el rol central lo tiene la educación a la magnanimidad, a la

13 grandeza del alma. Para nosotros esto pone un especial acento en los contenidos espirituales de la formación y en el proceso de crecimiento humano y religioso del niño. c. Un ser orgánico. A menudo hemos hablado de la personalidad integral, que es capaz de incorporar los distintos ámbitos de la vida a una existencia auténticamente plena. Todo ámbito encuentra su plena realización en esa integración: sus sentidos e instintos. Las emociones y los sentimientos, todos sus aspectos espirituales (por excelencia el intelecto y la voluntad, y también la memoria, la fantasía, etc) y su realidad sobrenatural (fe, esperanza y caridad). La persona se desarrolla desplegando también su capacidad comunitaria en todas sus dimensiones, en su vocación sexual y familiar, en su responsabilidad eclesial y social. Nos preocupa cuidar la armonía de esa integración, pero respetando el proceso de cada uno y centrando el desarrollo en el núcleo de la persona. Estamos convencidos de que cada persona está llamada a ser una unidad orgánica, un microcosmos integrado y armónico. Creemos en el desarrollo orgánico de la vida. Creemos que el educador está llamado a ser un maestro en reconocer la manera como la vida crece y camina hacia su plenitud, comprendiendo los distintos aspectos que pertenecen a su desarrollo: cada proceso es lento, rítmico, de dentro hacia fuera, etc. Para apoyarlo nuestra formación opta clara y conscientemente por el instrumental pedagógico del P. José Kentenich. Esto significa acentuar la educación a través de vínculos, vivencias, corrientes de vida, ideales, atmósfera, símbolos, tradiciones, ejemplos encarnados, casos preclaros, etc. Esta opción es el filtro para dejar entrar a nuestro colegio un determinado tipo de actividad o para excluirlo de nuestros usos. Nuestros niños podrán aprender con nosotros esta forma de entender y tratar la vida humana. 2. VÍNCULOS. El hombre en sus relaciones: entendemos la plenitud de la vida como plenitud en el amor. a. Centralidad del amor. El desafío central de la vida es aprender a amar. La plenitud de la vida es la plenitud del amor. Así realizamos el mandamiento principal, que es el mandamiento del amor, y que prolonga en nosotros la realidad misma de Dios; su Espíritu de Amor. Nosotros, como hijos del Padre en Cristo, estamos llamados a ser Templos del Espíritu Santo. El amor, como la vocación más propia del ser humano, es una realidad personal que atañe a todas las dimensiones de su persona. No es, p. ej., un simple acto fragmentado ni un mero sentimiento, sino una honda realidad de la persona que compromete con fuerza integradora su instintividad y su corazón, su voluntad y su intelecto, su amor a Dios y su búsqueda filial por realizar la voluntad del Padre. Un lugar clave en nuestra vida ocupan nuestros vínculos: lazos permanentes y cargados de afecto que constituyen fuente y fuerza en nuestro aprendizaje del amor. Especialmente los vínculos a las personas, los lugares y los ideales se convierten en vigas maestras de nuestro desarrollo. En último término queremos vínculos fuertes a Dios, a los demás y a la creación entera. Acentuamos la importancia de la familia, y con ello el cultivo de un ambiente de familia, donde lo más importante son los vínculos personales. Esto lleva a una determinada vivencia de la autoridad y a una decisión por capacitar a cada persona en la formación de grupos y equipos que sean una experiencia de comunidad.

14 b. Carácter fundante del vínculo filial. Para aprender a amar es normalmente necesario encontrar personas que nos regalen su amor. Esta necesidad tan aguda nos lleva a percibir la manera más frecuente como Dios se acerca hasta nosotros: a través de las personas que nos muestran su amor y que Dios ha puestro en nuestra vida para revelarnos rasgos de su benevolencia y misericordia. Esto pone un sello sacerdotal a toda paternidad y maternidad pues ellas están llamadas a ser transparentes del Dios vivo, y da también a la vocación del educador su dignidad y su eficacia. Por esto acentuamos la importancia de las experiencias de la familia natural y de la comunidad para el educando. Ellas son el ambiente propicio para un crecimiento integral en el amor. Nuestra propia vocación de educadores como paternidad y maternidad (unida a la paternidad de Dios) encuentra también en el ambiente de comunidad y el trabajo en equipo un desarrollo pleno. Queremos ser también nosotros una familia educativa. Para cuidar de la experiencia de ser niño al interior de una familia y para desarrollar una convivencia adecuada, cuidamos especialmente el vínculo a María y una sana vivencia de la autoridad. c. Amor y virtudes. El amor ha de ser el alma del comportamiento habitual. Nuestra vocación cristiana nos lleva a dar esa alma a la vida cotidiana. En la vida concreta ha de mostrarse la altura que nos hemos propuesto. Las virtudes nos señalan en particular algunas dimensiones en que esa vida aspira a su perfección y plenitud. Además de las tres virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) recordamos brevemente las cuatro virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) como indicaciones de ámbitos que esperan nuestra actividad. Hemos de aprender a conducir la vida según lo que hemos reconocido como correcto y valioso (virtud de la prudencia). Hemos de madurar en el trato de los demás (virtud de la justicia), en el trato de nosotros mismos (virtud de la fortaleza) y en el trato de las cosas (virtud de la templanza). Y en general debemos a aspirar a hábitos que nos hagan más pleno y fácil el vivir como vivió Jesús. 3. RESPONSABILIDAD El hombre en su contexto, en su situación: somos responsables de nuestro mundo. a. El ser humano como ser histórico. En nuestra historia tomamos contacto unos con otros y nos vamos haciendo responsables por el caminar de otros hombres. El momento actual, que compartimos con toda la humanidad, entraña para el cristiano un encargo: el hombre que va haciéndose hijo del Padre en Cristo hace suya la misión del Señor. Él tiende desde su propio corazón a comprometerse con la obra redentora de Cristo y a transformarse en un apóstol. Siente su llamado a renovarlo todo en la fuerza de su amor. Es profundamente solidario y realiza su vida en comunión con otros. La universalidad del cristiano es la universalidad del corazón de Cristo y del corazón inmaculado de María. b. El horizonte: un cielo nuevo y una tierra nueva. La luz que hoy ilumina nuestros esfuerzos y que da sentido a nuestros afanes por nuestros hermanos viene de la certeza de Jesús: creemos en un cielo nuevo y en una tierra nueva. Tenemos los ojos y el corazón llenos del mundo de Jesús y creemos que es posible vivir así. Aspiramos a la vida plena. Percibimos la urgencia de anunciar el Reino a los hombres y preparar su venida construyendo en esta tierra una realidad más acorde con el Evangelio de Jesucristo. La fe nos lleva a vivir con la urgencia

15 del amor y con la serenidad de la esperanza. Pues creemos en el destino definitivo del hombre en el cielo. c. Nuestra realidad actual. La conciencia de nuestra situación histórica nos lleva a un conocimiento calificado de la realidad en que vivimos y que existe a nuestro alrededor. Nos importa todo que pasa, nos importan todos los hombres, son nuestros todos los destinos. En esta época de cambios nos preocupa el surgimiento de una nueva cultura, con formas más humanas y cristianas de abordar la riqueza y la pobreza, al individuo y la comunidad, nuestro país y el mundo entero, los creyentes como nosotros y otros hombres que piensen distinto. Nos importa que surja solidaridad misionera para compartir la preocupación de Jesucristo Redentor por todos los hombres. Vivimos en el Chile de hoy. Dado que no queremos hombres-islas o comunidades-burbujas, en nuestro proceso formativo está esencialmente incorporada la dimensión social. Esto significa no sólo que formamos una familia y promovemos los vínculos, sino especialmente que desarrollamos sensibilidad y acción social. Esto no es periférico al interés del Colegio sino parte constitutiva de la formación que él entrega.

16 Texto 2: Paul Seiguel NUESTRO ESTILO PEDAGÓGICO Y CURRICULAR Al sintetizar los elementos claves y los principios del enfoque pedagógico y curricular queremos insistir que señalan la dirección en que queremos movernos. SE TRATA DE OBJETIVOS A LARGO PLAZO. NADIE PRETENDE QUE LOS REALICEMOS DE UN DÍA PARA OTRO. Constituyen criterios con los cuales evaluar lo que hemos hecho hasta aquí y los pasos que daremos en el futuro. También para las educadoras vale el principio que hay que empezar donde el otro está y ponerse en movimiento con él. Esto significa que el educador debe empezar por lo que sabe hacer y someter los efectos de su actividad, primero a la reflexión personal y después a la comunitaria. La investigación confirma que toda innovación pedagógica es gradual y la experiencia enseña que la realización de un estilo pedagógico y curricular a presión tiene corto aliento. Lo que importa es la reflexión y el diálogo abierto y apoyante sobre nuestra actividad. Ello vale tanto para los educadores profesionales como para los padres de familia. Advertimos también que no basta un documento. Es necesario que nos atrevamos a realizar cambios, por pequeños que sean. Simultáneamente necesitamos la reflexión y el diálogo sobre el texto que sigue para complementarlo. Decisivo es que confiemos en la Grada de Dios y la intercesión de María para su realización. 1. Fundamentos de la Pedagogía del P. Kentenich 1.1 La Pedagogía del P. Kentenich se inspira en el ser y actuar de Dios como Padre. El es la plenitud de la vida y quiere esa plenitud de vida para nosotros. Vida natural y sobrenatural desde el mismo instante en que abrimos los ojos al mundo hasta la vida eterna. Dios ES amor. Lo que hace o permite lo realiza por motivos de amor, con fines de amor y por medios de amor. La justicia de Dios, Su sabiduría y omnipotencia son la expresión de Su amor. No tienen otra finalidad que promover la plenitud de amor. 1.2 El amor de Dios se manifiesta en la creación. En primer lugar porque nos creó a cada uno de nosotros a imagen y semejanza suya. Todos nosotros educadores, educando y padres de familia somos la encarnación de una idea predilecta de Dios. En segundo lugar, porque nos entregó el mundo entero para que lo desarrollemos y perfeccionemos. Esta tarea da origen al mandato de la cultura y de la tecnología. En tercer lugar, porque aún después del pecado Él es fiel a su creación predilecta, a tal punto que por Su Hijo Jesucristo se inmola para que participemos plenamente en Su vida Divina. 1.3 La pedagogía de amor de Dios tiene expresión concreta en la forma como gobierna el mundo no en forma directa, sino a través de personas LIBRES. Deposita en ellos parte de su amor, poder, sabiduría y libertad infinitos etc., para que la transmitamos a los demás. 1.4 El educador cristiano se inspira en el actuar de Dios obrando siempre por motivos, para fines y por medios de amor. Sea que alabe al educando, sea que lo amoneste, siempre lo hace por amor y con medios de amor porque no tienen otro objetivo que engendrar vida en el tú del

17 educando, tanto en la vida natural y cultural como la sobrenatural. La suprema expresión de este modo de proceder la tenemos en el actuar de Jesús, modelo perfecto de todo educador. 1.5 La educación es entonces participación en la actividad creadora y redentora de Dios. en último término, es un misterio de la Gracia: Dios Padre es el gran educador. El hombre colabora en calidad de instrumento y facilitador. Pero es un instrumento libre. Vale decir, la cooperación con Dios es una respuesta de amor personal a un llamado de amor personal, respuesta que se expresa en un acto de decisión libre y no fruto del miedo y de la presión. Dios quiere que colaboremos libremente con Él. Corre el riesgo de confiar en nosotros hasta tal punto que tenemos la opción de rechazar Su amor. 1.6 El P. Kentenich concibe la autoridad pedagógica como paterna maternal: un servicio a la vida. Deriva su autoridad del prestigio moral que irradia y sólo en casos extremos de su poder jurídico (notas, expulsiones, etc.). Este principio pertenece al núcleo de su concepción. De ahí que formule el principio que el educador debe empezar donde el otro está y ponerse en movimiento con él hacia la plenitud de realización. 1.7 El fin último de la colaboración con la actividad educativa del Padre Dios es la formación del hombre perfecto, interiormente libre en y para la comunidad perfecta de hombres libres. 1.8 El educando, al igual que los educadores, es una persona libre pensada, creada y amada por Dios en su identidad personal desde toda la eternidad. Por la libertad con que Dios ha dotado al hombre desde que nace, toda educación persigue en último término, el logro de la autoeducación para la conquista de la libertad de los hijos de Dios. Ello es válido para todas las edades y etapas de desarrollo aunque en diversos grados de realización según la edad y madurez. Lo demuestra el impulso del niño pequeño de querer hacer las cosas por sí mismo. 2. Rasgos Generales de la Pedagogía del Padre Kentenich. 2.1 La pedagogía del P. Kentenich entronca la tradición pedagógica cristiana y converge con otras corrientes pedagógicas, corrientes que se han aplicado en diversas oportunidades en nuestro país tanto a nivel de educación particular como pública. Sin embargo, no se identifica con ellas y los trasciende a todos por su enfoque original fruto de la Alianza de Amor con María en el Santuario de Schoenstatt. La pedagogía del P. Kentenich no constituye una mera propuesta teórica, sino el fruto de una larga práctica pedagógica y organizativa al servicio de la Iglesia, particularmente con educadores y en la obra de Schoenstatt proyectada a la práctica escolar. 2.2 La dinámica siempre renovada de esta pedagogía fue formulada por el P. Kentenich: OBSERVAR la vida; COMPARAR con otras experiencias contemporáneas y pretéritas; revisarlas en forma CRÍTICA a la luz de los principios: DECIDIR, APLICAR y finalmente EVALUAR. Esta dinámica es la que el educador ha de aplicar con respecto a los educandos y la relación con los demás educadores del colegio y la familia. 2.3 El P. Kentenich tradujo esta concepción educativa en una PEDAGOGÍA DE ALIANZA, VINCULACIONES, LIBERTAD, CONFIANZA Y MOVIMIENTO.

18 a. Pedagogía de alianza y vinculaciones, porque responde al modo de cómo Dios se vincula con el pueblo de Dios a través de la historia, vinculación que se renueva constantemente a través de los sacramentos y la oración. Pedagogía de las vinculaciones, además, porque engendra un nuevo vínculo de los hombres entre sí a raíz del mandato de la caridad y como hijos de un mismo Padre. b Pedagogía de la libertad, porque la finalidad de la educación es la autonomía y responsabilidad personal y comunitaria del educando, el nuevo hombre en la nueva comunidad que, lejos de todo formalismo y rutina, es capaz de decidirse por Cristo y Dios desde el núcleo de su interioridad. Estamos hablando de la libertad de los hijos de Dios, aquella que Cristo ejemplificó y predicó, tan alejada del miedo como del capricho del libertinaje. c. Lo anterior es expresión de una pedagogía de la confianza en la potencialidad del educando de todo educando de decidirse magnánimamente por el amor, el bien y la verdad. Creemos que él se las puede en forma honesta y veraz, aunque las apariencias lo contradigan. d. Finalmente, pedagogía de movimiento, porque parte de los valores actuales y subjetivos del educando (su perspectiva de intereses) hacia la conquista de los valores más altos. 2.4 La Sma. Virgen María ocupa un lugar de importancia decisiva en la implementación de esta concepción porque es modelo humano perfecto, educadora eficaz e intercesora poderosa ante Su Hijo para que se realice una pedagogía de alianza, vinculación, libertad, confianza y movimiento. 3. Estrategia y Táctica pedagógica. 3.1 P. Kentenich enfatiza que se aprende a través de lo que uno HACE y no a través de lo que otros DICEN. Particularmente, el niño aprende lo abstracto a través de la actividad concreta. En cierta forma, ello vale también para los tramos posteriores de la vida, inclusive para los adultos. El avalaría un antiguo proverbio chino: ESCUCHO Y OLVIDO; VEO Y RECUERDO; ACTÚO Y COMPRENDO 3.2 La pedagogía del P. Kentenich coloca el énfasis en la formación interior en todos los planos el religioso, ético, intelectual, social, comunitario, estético, físico, etc. opuesta y ajena a todo intento de masificación o domesticación. Es una pedagogía que persigue la capacidad, excelencia y compromiso personales en todos los órdenes. Tal formación está íntimamente ligada a la calidad de las vivencias afectivas en el hogar, la escuela y la comunidad. Los sentimientos y las imágenes predisponen y son la condición para el cambio educativo en todos los órdenes, porque el hombre, en último término, hace lo que ama. Esto vale especialmente

19 para la educación comunitaria y social, pero también en alto grado para la formación intelectual-académica. La raíz última de la realización personal y comunitaria estriba en el ámbito ético-religioso, porque nos exige y capacita para todas las demás perfecciones. 3.3 La pedagogía del P. Kentencih se traduce en una doble estrategia: por una parte, el amor al educando y por otra, el respeto al tú tal cual es como punto de partida de la educación. Comienza por apoyarse en los impulsos vitales de iniciativa, curiosidad, creatividad y autoactividad del educando. 3.4 En lugar de la disciplina impuesta desde afuera, persigue la gradual conquista de la autodisciplina de acuerdo a la edad y madurez. Postula el mismo estilo de relación para los directivos, las (los) maestros (as), los padres de familia y el personal administrativo del colegio. Nuestra pedagogía se diferencia de estilos punitivos BASADOS en el temor, el reglamento o la competencia por las calificaciones. Una pedagogía BASADA en el temor o la amenaza sólo engendra personas dependientes o rebeldes. La de la competitividad coloca el énfasis en la comparación con los demás en lugar de la comparación con las propias capacidades y responsabilidades. Lo anterior no significa que no deba haber orden y disciplina. Más que castigos, valoramos la educación para la autocomprensión de sí mismo, el cultivo de los rasgos positivos, el reconocimiento del error o falta propios y su reparación oportuna y congruente. Valoramos la competencia de cada cual consigo mismo en lugar de la comparación con el compañero(a) o vecino. 3.5 En una institución social que reúne un número considerable de personas, se necesita un reglamento. Para el P. Kentenich el reglamento es la expresión mínima del estilo de convivencia y costumbres que nos caracterizan. La expresión máxima de este estilo, es la libertad magnánima del que se pregunta por lo que puede hacer, más de lo que debe hacer. Podemos caracterizar este estilo como cristiano-familiar aplicado a una comunidad más amplia que la familia como la escuela. 3.6 Para el P. Kentenich, es fundamental que el educador se esfuerce por aplicar a sí mismo lo que pretende trasmitir al educando. El esfuerzo de autoeducación continua del educador (su perfeccionamiento en todos los órdenes) da autenticidad a lo que exigimos a los educandos. 4 Misión de la Escuela 4.1 La escuela tiene la misión de preparar para la vida del adulto con miras a la conquista de una civilización del amor a que nos invitan el Papa y el episcopado, y no la mera adaptación a la cultura del momento. Al argumento que la vida pública actual no se rige precisamente por un estilo cristiano-familiar, y que haya que preparar al educando para la realidad de la vida, se responde que la mejor preparación para la vida real es ser idéntico a sí mismo y vivir la vida en plenitud aquí y ahora. La vida cotidiana en una comunidad mayor como lo es el colegio brinda suficientes oportunidades para el desarrollo de capacidades y habilidades para enfrentar la vida adulta cuando llegue el momento. No es la educación parvularia o la general básica el momento para iniciar al niño en las realidades de la vida contemporánea de los adultos. 4.2 Parte importante de la estrategia pedagógica del P. Kentenich consiste en la creación de un clima humano y entorno físico en que las personas - todas las personas, adultos y educandos

20 puedan establecer lazos o vínculos con las personas y con ese mismo entorno cultural, social y natural, que es la misión específica de la escuela de trasmitir. 4.3 El que un colegio ponga en práctica una pedagogía con estas características, no sólo NO se opone a la excelencia académica sino la asegura y exige como rasgo de la educación integral del alumno. 5. Principios de Acción Pedagógica y Curricular. 5.1 El aprendizaje debe comprometer todas las potencialidades del educando, no sólo su memoria e inteligencia. En cuanto a esta última, lo que importa es que el educando comprenda en forma adecuada a su edad y madurez y a partir de su experiencia y vivencias el significado del mundo sobrenatural, natural, social y cultural. El aprendizaje de la autoiniciativa, autorresponsabilidad y decisión propias es fundamental si queremos formar personas comprometidas. 5.2 La conducción pedagógica óptima para la adquisición de los contenidos del saber académico es a través de la estructuración del ambiente de aprendizaje, dentro y fuera del aula para que el alumno lo explore y descubra sus significados y sentido. El aprendizaje se desencadena con la exploración del entorno natural, cultural social y trascendente. 5.3 Este enfoque de conducción pedagógica esté avalado por la psicología cuando afirma que se aprende a través de la interacción activo-pasiva con el entorno. Interpelado por el entorno, el educando se esfuerza por comprenderlo (asimilar), y a su vez responder (acomodación) a esta interpelación. 5.4 Nuestro enfoque pedagógico y curricular se puede caracterizar como díalógico como lo demuestra el siguiente gráfico: Yo (educando) Diálogo sobre el mundo internalización de significados /valores Dinámica Curricular TÚ (Educadores) ELLO (Mundo) Naturaleza: Sociedad; Cultura; Dios = Interacción